¿Cuál es su rol en este proceso?

Las plantas con flores pueden reproducirse sexualmente, esto es, poseen órganos masculinos y femeninos mediante los cuales se produce la unión de las células sexuales que da origen a una nueva planta.

Se entiende por polinización a un proceso que consiste en el transporte del polen desde los estambres hasta el estigma de la flor, para que el óvulo sea fecundado y se produzcan semillas y frutos. Las semillas son las estructuras naturales que contienen la información genética para una nueva planta.

Polinización: transporte del polen hasta el estigma de la flor para la fecundación del óvulo y la producción de semillas.

La polinización puede ser originada de diversas maneras y algunas plantas incluso se autopolinizan. Aquellos factores o elementos que ayudan a polinizar son llamados vectores, tales como el viento, el agua y los animales. Cerca del 80 por ciento de todas las plantas con flores son polinizadas por animales, entre los que se encuentran insectos como las abejas y las mariposas y vertebrados como los colibríes y los murciélagos.

Polinización y dispersión de semillas

Unas 500 especies de flores de todo el mundo dependen de los murciélagos para ser polinizadas. Son plantas diversas, que pueden ser las que producen mangos, plátanos, cacao, guayabas, agave, dátiles, melocotones o duraznos, higos, aguacates y muchos más. Muchos quirópteros son importantes polinizadores, principalmente en las regiones de clima tropical y desértico. Pero no todos los murciélagos tienen relación con esto.

Los frugívoros, es decir, los que se alimentan de frutas, suelen consumir el jugo y escupir las semillas, y estas caen en el suelo. Este simple acto funciona como un mecanismo de dispersión de las semillas, ya que al caer en suelo fértil crecen nuevas plantas. Algunas especies llaman la atención por su capacidad; por ejemplo, el murciélago frutero común (Carollia perspicillata), que habita Sudamérica y Centroamérica, mantiene una dieta compuesta por más de 50 especies de frutas, muchas de las cuales albergan en su interior un cúmulo de pequeñas semillas. Se estima que el murciélago puede consumir 60,000 semillas en una sola noche, así que en un año podría contribuir a la germinación de millones de plantas.

Unas 500 especies de flores de todo el mundo dependen de los murciélagos para ser polinizadas.

Por otra parte, los polinizadores son aquellos que se alimentan del polen y el néctar de las flores. Estas tienden a reunir un conjunto de características que llaman la atención de los murciélagos: se abren durante la noche, presentan un color blanco o pálido, son regularmente grandes, despiden un olor intenso similar a fruta fermentada y contienen una gran cantidad de néctar. Cuando un murciélago se posa para comer, el polen queda atrapado en su pelaje, y al viajar a través de varias partes de su zona de distribución transportan los granos de flores a flores.

Los científicos han llegado a la conclusión de que dichas flores desarrollaron sus características precisamente para atraer animales que las ayuden a ser polinizadas. Algunas, en vez de un olor fragante, expulsan un aroma con gran cantidad de azufre, nada agradable para el ser humano. Los murciélagos se guían entonces por el olfato para encontrarlas, pero también por el sentido de la vista (el color blanco resalta entre la vegetación verde y el entorno oscuro).

Los murciélagos también han evolucionado para facilitar su alimentación. Los nectarívoros cuentan con lenguas largas para alcanzar el néctar que se localiza en el interior de la flor. Por cierto, la palabra “quiropterofilia” designa al síndrome de polinización en el que las flores han desarrollado adaptaciones para atraer murciélagos.

Como se ve, la polinización y la dispersión de semillas, necesarios para la generación de nuevas plantas, se producen a partir de la alimentación de estos mamíferos voladores y de otras especies animales. La polinización de las flores es una de las más importantes funciones ecológicas de la naturaleza. Sin la ayuda de los murciélagos, muchas especies vegetales se verían reducidas y quizá extintas, lo que afectaría a otros seres vivos que dependen de ellas. Adicionalmente, permite el crecimiento de nuevos árboles en un sitio talado.