Los murciélagos pueden ser vistos a menudo como poco más que una molestia. Con sus revoloteos nocturnos, sus rostros exóticos y su asociación con los elementos de los más tenebrosos cuentos de terror, constituyen mamíferos que no cualquiera desea abrazar tal como haría con un caballo o un gato.

Los seres humanos han conocido a los murciélagos desde tiempos ancestrales. Quizá los primeros hombres que vestían pieles de animales y se refugiaban en cuevas tenían muy presentes en su vida a los murciélagos, ya que las cuevas son sus dormideros más comunes.

Durante el transcurso de la historia se tejieron numerosas historias y mitos que explican, con una pizca de fantasía, aspectos del comportamiento de los murciélagos. ¿Por qué se cuelgan boca abajo? ¿Por qué salen solo de noche? ¿Qué les hizo vivir en cuevas? Estas y otras cuestiones son abordadas en algunas leyendas alrededor del mundo, y son una pequeña muestra de la inclusión de los murciélagos en la mitología de los hombres.

La rabia es probablemente la enfermedad más temida que pueden contagiar a los seres humanos mediante una mordida.

Los murciélagos en la vida diaria de los humanos

Se ha destacado el papel de estos mamíferos como vectores de varias enfermedades que ponen en peligro la vida de las personas. La rabia es probablemente la enfermedad más temida que pueden contagiar a los seres humanos mediante una mordida, ya que la saliva y otros fluidos corporales contienen el virus.

En particular, los murciélagos vampiro transmiten la enfermedad al ganado doméstico cuando se alimentan de la sangre de este, lo que implica pérdidas económicas importantes para la industria. En partes de África y Asia se preparan algunos platillos con la carne de murciélagos, hecho que representa un riesgo para quien manipula el cadáver, repleto de fluidos, y para quien lo come.

Otras enfermedades transmitidas por murciélagos son el ébola, el virus Hendra, el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS), la leptospirosis, la salmonelosis y la histoplasmosis. Sin embargo, es poco probable que un murciélago te contagie. En zonas geográficas donde la rabia es propia de ahí, un 0.5 por ciento de los murciélagos son portadores del virus.

Otra razón para no preocuparse sobremanera es que por lo general, los murciélagos no están deambulando en horas diurnas (cuando la mayoría de las personas está despierta o fuera de su hogar) ni tienden a acercarse directamente a los humanos, pero algunos pueden posarse en los resquicios de las estructuras urbanas e incluso en las casas, lo que aumenta el riesgo. Si encuentras alguna vez un murciélago dentro de tu casa o en el techo, llama a las autoridades pertinentes y evita tocarlo sin guantes o sin ropa que te proteja del contacto directo, pues es inviable saber en el momento si es portador de enfermedades.

Por otro lado, los quirópteros son sumamente benéficos para el medio ambiente y los humanos. Más allá de ser criaturas libres con derecho a una existencia plena, ayudan a esparcir las semillas de las frutas que dan lugar a nuevos árboles, y son polinizadores de las flores, permitiendo también con esto la generación de nuevas plantas.

Una razón más para respetar y amar a los murciélagos es la pertinencia de sus funciones biológicas en la salud humana. Como sabes, existen solo 3 especies de murciélagos hematófagos (que se alimentan de sangre), de los cuales el vampiro común ha sido muy investigado.

La draculina es uno de los principales anticoagulantes contenidos en la saliva de los murciélagos vampiro.

La saliva del murciélago vampiro común (Desmodus rotundus) contiene dos tipos de compuestos químicos que le permiten una alimentación adecuada: por un lado, los anticoagulantes mantienen la sangre fluyendo para que pueda seguir alimentándose, y por otro, los anestésicos adormecen las células de dolor del animal para que no sienta el corte que el murciélago hace en su piel con sus afilados dientes incisivos.

La draculina es uno de los principales anticoagulantes contenidos en la saliva, y muchos científicos creen que podría tener funciones terapéuticas en el tratamiento de padecimientos humanos como apoplejías y ataques cardíacos. Además, el desmoteplase, un fármaco que se obtiene de una proteína hallada en la saliva, puede ayudar a disolver coágulos cerebrales.

Actualmente las investigaciones sobre las propiedades de estos agentes químicos encontrados naturalmente en los murciélagos están en curso.